jueves, 25 de febrero de 2010
Déjame
Su aroma perfumado te invadió, la habitación estaba nublada y subiste a las alturas, colores de cristal y poco a poco la resina se acumuló. Janis Joplin sonaba de fondo y saliste con ganas de pasear. Un café, un chupito y, por favor, otra ronda de cañas. Bajabas Alvarado todas las tardes, pero siempre te parecía diferente, y aquel martes el espeso humo de incienso llenaba la avenida. El olor a agua salada te impregnaba los pulmones mientras te acercabas a la playa, paseo marítimo hasta el final, a la derecha y un último suspiro antes de sumergirte en las profundidades de su alma.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
y las gaviotas gritando en el cielo...
ResponderEliminarperdon, me proyecte.. c'est la vie