martes, 6 de julio de 2010

-Blanco. O negro. Onírico. Relojes derritiéndose. Palabras con textura, con sabor, olor.
Un puente en agosto, barrotes de hierro, grises, en parte, oxidados. Hierba seca a tu alrededor, te llega por la cintura... Huele bien, y a lo lejos se oyen grillos. Nunca supiste como eran, ni de dónde salía su sonido, pero es tranquilizador, la radio de la naturaleza en las noches de extremo calor. Adrenalina, probablemente la única sustancia que conoces de tu cuerpo... (casi) tirarse a las vías del metro, desvelar el final de una peli de misterio. Gesto característico que denota nerviosismo. Palabras que describen belleza, palabras bonitas, demasiado cotidianas, gastadas. Hay que tirarlas y empezar de nuevo, porque se pierde la magia que pudieran tener y no son más que fanático durante la Segunda Guerra Mundial en Alemania y, entonces, ¿qué pasa ahora?
-Esto es patético. Vías del tren y ácido.

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